viernes, 27 de febrero de 2009

SALA DE TRAUMADOS


Me pone de un increíble malhumor esperar para que me atienda la psicóloga y a esto hay que agregarle que la sala de espera es la de pediatría (un notable sanatorio y todavía no tienen un lugar específico para psicología... déjense de joder!). Como es lógico, este horrendo lugar está ambientado cual kinder, con muuuuchos infantes pululando mientras varias retardadas cuchichean o declaman, según el caso, acerca de temas de hondo contenido mamístico. Son insufribles. Para completar el panorama, las idiotas del mostrador de recepción ponen sus mejores caras de feliz cumpleaños cada vez que son consultadas, hablan un extraño dialecto plagado de tutu, gugu,baba cada vez que un pequeñuelo se les acerca y tardan una eternidad para ingresar los datos en un simple programa informático. ¡Dios mío!

Los señores accionistas del prestigioso centro médico deberían considerar la construcción de una sala de espera acorde a gente con problemas psicológicos. Desde aquí, una humilde sugerencia.

Creo pertinente que se trate de un espacio bastante oscuro, tenue luz, reproducciones de Francis Bacon en las paredes, el mobiliario podría ser barroco... La música suave de Nick Cave o Joy Division sería un bálsamo para nosostros, los perturbados. El o la recepcionista también debería estar a la altura del entorno (basta de rubias mal teñidas con los labios color coral!). Dark de las viejas épocas (nada de emos, esos freaks deprimen aún más), blanco/a como papel y con ojeras marcadas, este sujeto deberá parlotear lo estrictamente necesario y estar inserto en la era digital, por favor. Por supuesto, en esta salita de los sueños, se podrá fumar y beber ingentes cantidades de café, a fin de darle un shock al depresivo y potenciarnos más a los ansiosos.

Pero por ahora, deberé seguir soportando la ludoteca de pediatría. Triste destino, el mío.

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