viernes, 27 de febrero de 2009

PLANET OF SOUND


La primera vez que los escuché, ya no existían formalmente como banda y el tdk cromo quedó hecho cuero en cuestión de meses (sí soy una anciana, no se bajaba música y a duras penas conseguíamos cds). Fue un mazazo a mi adolescente cerebro. Fue un loco amor a primera oída.

Los chicos freaks de Boston, de los Pixies estoy hablando, poseían la frescura perdida tras años de rock peludo falsamente glamoroso y una cuota de alegría que el grunge nos escamoteaba. Eran distintos, eran provocadores y sí, puede ser que desafinaran y que los chillidos de Black Francis dejaran a más de uno agobiado, pero era fácil amarlos.

Al día de hoy, todavía los adoro. Pongo un disco y me dan ganas de bailotear, de gritar como el Gordito Frank/Black y de haber aprendido a tocar el bajo, como soñaba cuando conocí a Kim Deal.

Hay un antes y un después de los cuatro fantásticos de Boston, al menos en mi vida.

Nota: Para arrancar a escucharlos, recomiendo Doolittle (1989). Aunque como dice un amigo es bueno arrancar desde el principio y ese es Come On Pilgrim (1987)

SALA DE TRAUMADOS


Me pone de un increíble malhumor esperar para que me atienda la psicóloga y a esto hay que agregarle que la sala de espera es la de pediatría (un notable sanatorio y todavía no tienen un lugar específico para psicología... déjense de joder!). Como es lógico, este horrendo lugar está ambientado cual kinder, con muuuuchos infantes pululando mientras varias retardadas cuchichean o declaman, según el caso, acerca de temas de hondo contenido mamístico. Son insufribles. Para completar el panorama, las idiotas del mostrador de recepción ponen sus mejores caras de feliz cumpleaños cada vez que son consultadas, hablan un extraño dialecto plagado de tutu, gugu,baba cada vez que un pequeñuelo se les acerca y tardan una eternidad para ingresar los datos en un simple programa informático. ¡Dios mío!

Los señores accionistas del prestigioso centro médico deberían considerar la construcción de una sala de espera acorde a gente con problemas psicológicos. Desde aquí, una humilde sugerencia.

Creo pertinente que se trate de un espacio bastante oscuro, tenue luz, reproducciones de Francis Bacon en las paredes, el mobiliario podría ser barroco... La música suave de Nick Cave o Joy Division sería un bálsamo para nosostros, los perturbados. El o la recepcionista también debería estar a la altura del entorno (basta de rubias mal teñidas con los labios color coral!). Dark de las viejas épocas (nada de emos, esos freaks deprimen aún más), blanco/a como papel y con ojeras marcadas, este sujeto deberá parlotear lo estrictamente necesario y estar inserto en la era digital, por favor. Por supuesto, en esta salita de los sueños, se podrá fumar y beber ingentes cantidades de café, a fin de darle un shock al depresivo y potenciarnos más a los ansiosos.

Pero por ahora, deberé seguir soportando la ludoteca de pediatría. Triste destino, el mío.

jueves, 26 de febrero de 2009

GROSSOS!!!


Me gusta mucho la música, digamos que soy la típica coleccionista de discos, datos inútiles y demás; una fanática...

Así que he decidido empezar a volcar en este blogucho opiniones, gustos, recomendaciones...

Hoy: KINKS

Banda que da sus primeros pasos en los sesentas, ingleses los señoritos, poseedores de una extensa carrera llena de altibajos, con Ray Davies a la cabeza (un genio). Para más datos, consultar wikipedia.

Dos discos:


  • The Kinks Are the Village Green Preservation Society (1968)

  • Lola versus the Powerman and the Moneygoround (1970)

Lamentablemente no se consiguen ediciones nacionales de sus discos.

miércoles, 25 de febrero de 2009

OBSERVACIÓN




Psicóloga: - Ahhhh... o sea que le gusta estar con gente más joven...


Yo: - ????? Mmmno sé....


Psicóloga: - Bueno, vamos a tener que trabajar en eso...


No sé por qué, pero esa simple observación me hizo sentir un poquito más infeliz.

fútbol, fútbol, fútbol...


Desde que empezó el torneo, estoy hecha una boluda...